viernes, 29 de octubre de 2010

Política: Enric Prat de la Riba (1870 – 1917)



Enric Prat de la Riba (1870 – 1917), político, abogado y escritor, fue uno de los máximos exponentes del nacionalismo catalán conservador y del renacimiento del catalanismo. Un nacionalismo que se basaba en la cultura tradicional y las viejas instituciones.

Prat de la Riba fue miembro importante de Unió Catalanista, siguió su andadura política junto al bando catalanista más conservador en el partido Centre Nacional Català, que finalmente se fusionó con la Unión Regionalista formando la Lliga Regionalista, partido encabezado por Francesc Cambó. Prat de la Riba es considerado como principal ideólogo del partido. Fue el primer presidente de la Mancomunidad hasta su muerte en 1917.

Además Prat de la Riba es considerado como uno de los más importantes divulgadores y pensadores catalanes. Sus escritos divulgados en revistas y periódicos catalansistas conservadores como La Renaixensa y La Veu de Catalunya servían como propaganda política de su partido La Lliga Regionalista y sentaban las bases del movimiento nacionalista.

Prat de la Riba aunque no fue el principal impulsor, intervinó y colaboró en la creación ideológica y el pensamiento catalanista que debía transmitir la Exposición Internacional del 1929.



Josep Puig i Cadafalch (1867 - 1956)

Josep Puig i Cadafalch  (1867 – 1956) fue un político y un arquitecto catalán, una de las máximas figuras del modernismo catalán. 


Más conocido como arquitecto; fue uno de los más prolíficos e importantes del final del modernismo y los inicios del novecentismo; Puig i Cadafalch también destaca por su papel en el mundo político. Fue  el segundo presidente de la Mancomunidad de Cataluña después de la muerte de Prat de la Riba y presidente de la diputación de Barcelona. Durante su presidencia destaca un plan de educación ambicioso e intentó dar un impulso cultural a todo el país. Puig i Cadafalch fue el principal impulsor de la Exposición Internacional del 1929 en su génesis. El político y arquitecto quería llevar a cabo el Plan de Enlaces y convertirlo en un evento internacional que mostrara la magnificencia de la cultura catalana desde la política gobernante.

Además Josep Puig i Cadafalch fue el encargado de dar un empujón a la realización de un certamen internacional en la capital catalana, imitando a sus antecesores con la Exposición Universal de 1888. El proyecto se concretó en lo que más tarde sería la Exposición Internacional del 1929.
Como arquitecto participó en varios proyectos de urbanización en Mataró y Barcelona:
- Apertura de la Vía Laietana
- Proyecto de reforma de la Plaça Catalunya.
- Reforma del área de Montjuïc con motivo de la Exposicion Internacional de 1929: Plaça d'Espanya y Palau Nacional de Montjuïc.

Fue discipulo de D. i Montaner, por lo que su obra arquitectónica también recoge algunos aspectos modernistas destacados:
- "Casa Martí", Barcelona 1896.
- "Casa de les Punxes", Barcelona 1905.
- "Casa Amatller", Barcelona entre 1898 y 1900.
- "Fábrica Casaramona", Barcelona entre 1909 y 1912. 

También trabajó en otros estilos como el racionalismo ("Casa Trinxet", "Casa Pere Company") y el neoclasicismo (durante la Exposición Internacional de 1929: "Casa Pich i Pon").

Contexto Político Español

La primera mitad del siglo XX se puede considerar uno de los periodos más convulsos de la historia de España. De la Restauración Borbónica de principios de siglo con el rey Alfonso XII y los partidos conservadores y liberales turnándose en el gobierno, se pasó a la represión con la dictadura de Primo de Rivera. Después de siete años de dictadura, se instauró la Segunda República con un periodo lleno de libertades. Libertades que se acabarón con la Guerra Civil y la posterior dictadura de Franco. Todos esos cambios afectarían a la política catalana y a las intenciones de crear una Exposición de carácter Internación en Barcelona.

España estaba inmersa en una bipolaridad política durante los inicios del siglo XX. Los conservadores liderados por Maura gobernaron hasta 1909 (cuando los acontecimientos de la Semana Trágica les desacreditó y les "echaron" del poder). Fue entonces cuando los liberales dirigidos por Canalejas consiguieron llegar al gobierno. La crisi del turno de partidos y del sistema caciquista empezó a dar importancia partidos Republicanos, regionalistas, nacionalistas, obreros y/o anticlericales. La política española se veía sobrepasada por las revueltas en territorio catalán y se vió incapaz de apaciguar a los obreros, teniendo que instaurar el estado de guerra y el ejército para erradicar las manifestaciones. 

En 1923, a raíz de las primeras huelgas importantes, el creciente poder del pueblo y los asesinatos de Canalejas y Dato, Primo de Rivera decide tomar el gobierno por la fuerza e instaurar una dictadura.


“Miguel Primo de Rivera (1870 – 1930) fue máximo dirigente español desde 1923 hasta 1930). El dictador contó con el apoyo de la iglesia católica y del rey Alfonso XIII. Durante los primeros años de gobierno (etapa de Directorio Militar) se dedicó a perseguir socialistas y comunistas y a disolver la Mancomunidad de Catalunya, la constitución vigente y formar un partido único (Unión Patriótica). Los siguientes años reguló el trabajo con sindicales verticales y siguió una marcada política proteccionista y anti-catalanista.”

La dictadura de Primo de Rivera fue la respuesta a las crecientes libertades y al aumento de poder por parte del pueblo y del socialismo creciente. La oposición formada por partidos republicanos unidos, los sindicatos y las uniones obreras de la CNT y la UGT, el catalanismo radical y la creciente importancia del PSOE fuera de Cataluña, junto con la crisi económica pusieron fin a la dictadura. El caso de la UGT y el PSOE es enigmático. Los primeros se pusieron a favor de la dictadura hasta que en 1929 cambiaron de posición con la llegada de Largo Caballero quien impuso su ideología de izquierdas al sindicato. El PSOE, partido creado a finales del s.XIX pero muy minoritario en Cataluña, comunidad más industrializada, tuvo un crecimiento y una importancia irregular. PSOE fue el único partido aceptado por Primo de Rivera, aunque tendría la idea de unificarlos todos formando Unión Patriótica, y eso implicó que no fuera hasta 1929 que se pusiera en contra del dictador y a favor de una República. La UGT sindicato afiliado al PSOE siguió el mismo camino, pues la dictadura le sirvió para eliminar a la CNT, su competencia.

Preámbulo: Datos socio-demográficos


Los tres primeros decenios del siglo XX marcan un antes y un después en España.
La producción y población industrial aumenta considerablemente con relación a la correspondiente población agraria.
1930, el país pasa de los 21.303.000 habitantes a 23.677.095, contando con un 36,88% (8.773.000) de población activa. Aunque más importante que eso es el aumento de población dedicada a la industria y servicios en relación a la población agraria que a principios de la década de los 20 era de 58,2%:

Anterior (industria/servicios)
Posterior (industria/servicios)
Población (agraria)
1.703.000 (21,4%)/
1.624.000 (20,4%)
2.713.000 (31,9%)/
1.907.000 (21.7%)
4.150.000 (47,3%)

A partir de 1930 la industria textil deja de ser la que reúne a la mayoría de la población activa y de asalariados, sigue englobando el 45% de las mujeres que trabajan en la industria y el 19% de mujeres activas.

Al término de los años 20, España puede calificarse como país “protoindustrial”, gracias al importante aumento de industria y servicios (como el despliegue del transporte por carretera). Sin embargo es aun un país de mayoría de población rural en el que las poblaciones de más de 10.000 habitantes tan solo constituyen un 42% de la población total.
AÑO
Población de hecho
Población de derecho
1897
1.028.113
1.034.538
1900
1.054.541
1.054.541
1910
1.141.733
1.130.068
1920
1.340.282
1.340.906
1930
1.800.638
1.728.683
Cataluña es una de las  comunidades que mayor cantidad de inmigrantes internos absorbe, la mayoría de ellos procedentes de Andalucía oriental, Galicia, Murcia-Almería, Burgos y Palencia. Los inmigrantes españoles son los principales responsables de las grandes obras que transformaron tanto la fisionomía como las bases estructurales de las grandes ciudades catalanas de cerca de un millón de habitantes, tales como Barcelona.

AÑO
Población de hecho (BCN)
Población de derecho (BCN)
1897
504.396
509.589
1900
533.000
528.946
1910
587.411
581.823
1920
710.335
705.901
1930
1.005.565
958.723

INTRODUCCIÓN: Sociedad Catalana, Sociedad Clasista

La catalana, se puede definir como una sociedad marcada por una fuerte estructura clasista y capitalista.
Los estratos sociales de principios de siglo XIX son los mismos que los imperantes a lo largo de toda la Edad Media. Están dispuestos de forma piramidal y se sustentan de la explotación de una gran cantidad de artesanos, campesinos y minorías étnicas. 
A partir de la revolución industrial del siglo XIX la sociedad sufre una mutación estructural: aparecen dos nuevas clases sociales: la burguesía y el proletariado. 
La burguesía industrial está enraizada en le comercio con América y en el desarrollo de la industria, especialmente la textil de algodón.
 Se puede dividir en los siguientes tres grupos:

  1. Viejas familias de la aristocracia urbana mercantil
  2. Productores principales de textiles de algodón y dueños de fábricas siderúrgicas, que introducen maquinaria que se aplicará posteriormente en la industria del país. 
  3. Descendientes de emigrantes a America que vuelven con dinero para invertir en las industrias. 
El proletariado engloba tanto a aquellos emigrantes del campo, que al trasladarse a las grandes ciudades, empieza a ocupar los puestos de trabajo de las fábricas; como a los campesinos. Aunque estos últimos a veces son considerados un estrato a parte. 

Burguesia

Burguesía Financiera:

Tras la caída de la Primera República se crea una furente alianza entre burguesía y las fuerzas agrarias castellanas, lo que repercute en un periodo de gran prosperidad economica en el que:
  1. Aumenta la industria textil, estableciendo la hegemonia catalana sobre el comercio colonial
  2. Hay un importante auge del mercado vinícola como efeto de la aparición de filoxera en viñas francesas y el consecuente aumento de las exportaciones que acumulan capital para invertir en industria
  3. La exportación de materias primas tales como hierro, plomo y cobre.
  4. Los prestamos por parte de capitalistas catalanes al gobierno. 
  5. El potente desarrollo de la banca catalana. 
La burguesía aspira, desde sus inicios, a conseguir un estatus y una hegemonía reservada  en siglos anteriores únicamente a la aristocrácia. Por este motivo dedica muchísimos esfuerzos a construir mansiones similares a los palacetes, adquirir costumbres y refinamiento equivalentes, consumir los mismos productos culturales, tales como el ballet y retratos; y celebrar fiestas igualmente ostentosas y magníficas. 
Con estos propósitos participa muy activamente en la construcción de grandes monumentos artisticos como el Liceo (1847) y el Palacio de Pedralbes (1919-1924). 
Así mismo es la burguesía catalana la principal impulsora de las Exposiciones Internacionales celebradas en la ciudad condal en 1888 y 1929, no solo a nivel económico, sino al ser también los principales visitantes de las mismas. 


Ocio burgués para los asistentes a la Exposición:


Con tal de entretener a los asistentes a la Exposición Universal, se elaboraron interesantes carteles de teatro, concierto, óperas y ballets, los cuales se sumaban a las actividades de un efervescente Paral·lel. 
Además se programan multitud de conferencias y exposiciones celebradas en los palacios y pabellones, como por ejemplo la muestra "El Arte en España", que ocupaba buena parte de las salas del Palacio Nacional. Así mismo se aprovechan antiguas canteras de Montjuïc con tal de erigir el Teatre Grec, que pretende crear un paralelismo entre la burguesía y la cultura clásica. 
Otra forma de ocio son los parques temáticos como el que fue construido en Montjuïc, similar al por aquel entonces muy novedoso parque de atracciones Tibidabo. 
La Exposición sirvió también para que los burgueses dieran impulso a los deportes habilitando pistas de tenis, piscinas y especialmetne un gran estadio que alojara las cometiciones de atletismo y los partidos de fútbol durante la exposición. 





1929: La importancia de los Burgueses


La Exposición Internacional de 1929 refleja con claridad la importancia que adquiere la burguesía durante el principio de siglo. Aquí queda demostrado que la burguesía no es únicamente la aportadora de fondos a un gobierno un tanto renqueante, sino que ha conseguido el reconocimiento público que ansía conseguir desde sus inicios. 
Tal vez el ejemplo más significativo lo encontremos en el enviado del Gobierno francés a la Exposición:

El Gobierno francés envía para la inauguración de el certamen internacional a un acaudalado burgués industrial; no a un noble o a un miembro del gobierno, sino a un distinguido ciudadano llamado M. André Gustave Citroën.
En 1929 Citroën tine 51 años. Había comenzado su carrera industrial a los 23, tras graduarse en la Escuela Politécnica de París a los 22 años y fundar una fábrica de engranajes que inicialmente cuenta con 10 obreros y un dibujante. Poco después se mete de lleno en la fabricación de automoviles. 
Citroën llega al Certamen Internacional como oficial de la Orden Real de Isabel la Católica y comendador de la Legión de Honor. 


Que un burgués sea escogido como representante de un país para un certamen de importancia global como es la Exposición, resulta destacable, no solo por la importancia de este personaje en concreto, sino por el hecho de que apenas 100 años antes esto habría resultado impensable: Los burgueses pasan en muy poco tiempo  de "nuevos ricos" a representantes civiles de los que el país no se avergüenza y que pueden sentarse a la mesa con reyes extranjeros. 

Proletariado: la Conciencia de Grupo


Antes de la revolución industrial, los artesanos urbanos se agrupaban en gremios, los cuales proporcionaban una estructura segura y marcaban las reglas de fabricación. Esto, sin embargo, cambia durante la revolución industrial. Los artesanos ya no son fabricantes y vendedores de sus productos. 
En las fábricas, los obreros están subeditados al 'Señor Dueño' y, debido a la gran demanda de trabajo, los obreros tienen que aceptar las condiciones laborales impuestas por los 'Señores Dueños'.
Durante el siglo XIX empiezan a producirse movimientos de asocianciones obreras, arraigadas en las protestas y movimientos populares que piden mejoras gubernamentales, laborales, alimenticias, etc.


Breve Historia de los Sindicatos Catalanes:


 Los movimientos obreros españoles tienen su origen en la Barcelona de 1840, aunque no se extienden fuera del territorio catalán hasta 1860. 

En 1840 se crea la "Asociación de Protección Mutua de Tejedores de Algodón", la cual se puede considerar el primer intento de sindicación obrera, debido a su caracter de asociación de ayuda mutualista por oficios. El año posterior se crea la Confederación de Mutuas. 
A partir de 1850 la clase obrera, inspirada por las protestas de la pequeña burguesia radical  republicana, inicia un movimiento potencialmente anarquista que explotará una década más tarde, extendiéndose por toda la península.
Ocho años después, en 1868, los sectores progresistas se unen a los partidos también progresistas y democráticos, originando movimientos populares asumidos por la burguesía, la cual termina concediendo algunas libertades democráticas al proletariado. 
Se crea el "Centro Federal de Sociedades Obreras de Barcelona", a través del cual los obreros se pronuncian a favor de la Republica Federal y de ideología republicana liberal de Pi y Margall  (1873). 



En 1870 se celebra en Barcelona el Primer Congreso Obrero Español que reune a pesonas de diferentes corrientes ideológicas (bakunnistas, sindicalistas, cooperativistas, etc.) A partir de este primer congreso  el "Societarismo" deja paso a la "Resistencia Solidaria", agrupando a todos los gremios y rompiendo la tendencia de que cada oficio se ocupa de sus propias huelgas.
Durante el COE I los obreros de la industria textil soportan la idea de crear su propio partido político, sin despreciar la opinión conjunta de los demás obreros que son principalmente apolíticos. De esta manera predomina el rechazo a una organización politica y a la dirección de la Federación Regional, que se ve incapaz de vencer el fuerte sentimiento anarquista de 1880.



La Federación de Trabajadores de la Región Española, constituida en 1881, está basada en el anarco-sindicalismo y es opuesta al anarco-insurreccionalismo. Esta federación se convertirá durante 1910 en la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT), que agrupará a los obreros tradicionales, arraigándose en el mundo de la industria, especialmente en la textil. Se trata de una Federación más sindicalista que apolítica, con tendencia catalanista y partidaria de la República, lo que atrae fuertemente al proletariado catalán. 
En Cataluña la CNT hereda la tradición asociativa catalana, englobando a los trabajadores tanto tradicionales como a los temporales (jornaleros) y a aquellos sujetos a las fluctuaciones de la construcción y transportes, entre otros, los procedentes de Andalucía, Murcia y Aragón.



La fuerza social que contrasta con la tendencia anarquista es la representada por la Unión General de Trabajadores (UGT). Fue fundada en 1888 durante el Primer Congreso Nacional Obrero por 26 representantes de 44 sociedades de oficios, más de la mitad de ellas (28) catalanas. Estas agrupaciones sociales contaban ya con 5.154 afiliados.  
La UGT está más presente en los sectoes más arraigados economicamente de la clase obrera, tales como mineros, metalúrgicos o gráficos. La incidencia de la UGT en Cataluña tiene es menor a la que tiene en el resto del país, dado que no se fija en las diferencias nacionalistas. En esta comunidad es sobre los inmigrantes, donde se asienta con más fuerza.