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lunes, 1 de noviembre de 2010

La Vanguardia: Época de avance y renovación (1905-1936)

El 25 de octubre de 1905, el periódico se trasladó a la calle Pelayo, renovó su imprenta y contrató a conocidos periodistas del “Diario de Barcelona” que dieron más prestigio al diario y junto a otros méritos, lo convirtieron en el diario de mayor difusión de Cataluña y el primero  español en enviar corresponsales a París y Berlín.

Miquel de los Sants Oliver fue nombrado director en 1916 y luchó por alcanzar una carácter liberal y catalán e incorporó en sus páginas, las colaboraciones de los mejores escritores de la Generación del 98, mantuvo su cargo hasta 1920, cuando entró en la dirección un antiguo corresponsal en París, Gaziel Agustí Calvet.
Gaziel Agustí Calvet
Bajo su dirección, se hicieron importantes avances que hicieron que el diario aún creciese más y contase en 1931 con una tirada de 200.000 ejemplares, se produjo una renovación total de los talleres y se instaló un gabinete telegráfico en contacto con las principales capitales extranjeras, con la ayuda de Ramón Godó Lallana, que moriría en 1931 y sería sucedido por su hijo Carlos, y las mejoras técnicas y estructurales que introdujeron como la ampliación de la red de corresponsales en el extranjero, La vanguardia se consolidó como primer diario español y uno de los principales de Europa.

La Vanguardia: Guerra Civil y dictadura franquista (1936-1978)

Cuando estalló la guerra civil, el 19 de julio de 1936, Gaziel, director en aquel momento de La Vanguardia, se fue al extranjero y la Generalitat se hizo con el poder del diario, para convertirla en su principal órgano de expresión y más tarde en el de la República, en esta época ilustres figuras como la de Antonio Machado participarán de forma activa.
Con la entrada de Franco en el poder, los Godó recuperaron el control financiero, pero no la línea editorial, que a causa de la censura, estaba establecida por el Gobierno. El diario pasa a llamarse “La vanguardia española” y se impondrá como director al anticatalanista Luis de Galinsoga que practicó soviet el periodismo de denuncia personal. Sin embargo, el diario mantuvo su hegemonía en Cataluña y en la sección Internacional, será de las pocas pro aliadas de la prensa española durante la II Guerra Mundial. El periódico continuará destinando un amplio espacio a la cultura. En 1960, las presiones ejercidas desde Cataluña, obligan a sustituir a Galinsoga por Manuel Aznar, que diluyó la crisis y volvió el crédito del diario popular.
Lo sucedió Javier Echegarai, que asumió el mando en 1963 hasta 1966 y más tarde, Horacio Sáenz Guerrero, que en aquella difícil etapa de cierta transición política consiguió formar un diario plural y democrático. A partir de ese momento, comenzaron a colaborar prestigiosas personalidades como Antoni Tapies o Fabián Estapé.
El diario apoyó el cambio democrático, la instauración de la monarquía y el restablecimiento de la Generalitat y el 16 de agosto de 1978, recuperó su nombre original “La Vanguardia”.

La Vanguardia: Expansión e innovación tecnológica (1978-2010)

En 1981 La Vanguardia hizo un profundo cambio tecnológico impulsado que comportó la incorporación de los videoterminales por Javier Godó y ya se abandonó la tipografía realizada en plomo
En octubre de 1989, ya bajo la dirección de Juan Tapia, La Vanguardia culminó su innovación tecnológica y entró en una etapa de gran creatividad y constante mejora con un nuevo diseño y con una nueva rotativa en offset color. 
En 1995 se crea la edición digital, renovada en 2006, que permite entre otros servicios, consultar la hemeroteca del diario desde sus inicios hasta la actualidad.
En abril del 2000, José Antich sucedió a Juan Tapia en la dirección del diario, hecho que coincidió con la expansión del Grupo Godó. Antich reestructuró la redacción, renovó y amplió la red de corresponsales, introdujo temas semanales de debate entre diversos especialistas y incluyó en la edición del domingo un suplemento de economía, una guía de clasificados y se remodeló la Revista del Domingo.
En el año 2002 empezó a publicarse cada miércoles un suplemento Cultural.










En abril del 2004, La Vanguardia cambió de sede, se trasladó al número 477 de la Diagonal y renovó totalmente su material. Parte de los servicios auxiliares se trasladaron al edificio del Poblenou y en la calle Pelai se inauguró un punto de atención a los subscriptores y lectores.


En el año 2006, con la celebración de su 125 aniversario, el ayuntamiento de Barcelona le concedió la medalla de oro de la ciudad.
Por los medios técnicos, la tirada, los ingresos publicitarios y la capacidad informativa, La Vanguardia es considerado uno de los diarios más influyentes del estado español, con más difusión en Cataluña y uno de los más antiguos de España.

jueves, 2 de septiembre de 2010

La Vanguardia: Los inicios (1888-1905)

El famoso diario La vanguardia fue fundado el 1 de febrero de 1881 en la calle Euras por Carlos y Bartolomé Godó, dos hermanos empresarios de una familia noble de Igualada que nombraron director a Jaume Andreu.
Primer número de La Vanguardia
Nació como difusor de las ideas políticas del Partido Liberal de Sagasta. Fue definido como “Diario político de avisos y noticias” y pretendía informar “con la mayor rigurosidad y objetividad posible”.
Su primer número constaba de 24 páginas, su diseño era muy sencillo, en contraposición se encontraban los anuncios publicitarios, que estaban mucho más elaborados. Esta austeridad en el diseño iba a cambiar progresivamente con la mejora y el avance de los medios técnicos.
El 31 de diciembre 1887, se produce la desvinculación del periódico con el Partido Constitucional. Ramón de Godó toma el control del diario, convirtiéndose en un gran referente de prensa independiente, plural y moderna de Barcelona.
Ejemplos de cabezeras
de La Vanguardia
El 1 de enero de 1888, gracias a Modesto Sánchez Ortiz y coincidiendo con la Exposición Internacional de Barcelona, el periódico inicia su modernización:
- Presentó un nuevo formato con edición de mañana y tarde.
- Abrió las puertas a los jóvenes artistas e intelectuales catalanes más destacados, publicando en 1900 la primera crítica de Pablo Picasso.
El diario se integró plenamente en la vida cultural barcelonesa, conectando con los aires renovadores y el interés por el arte de la sociedad burguesa del momento.