martes, 2 de noviembre de 2010

La Vanguardia, 19 de mayo de 1929




Introducción

Como grupo, hemos decidido escoger la Exposición Internacional de Barcelona en 1929 porque nos parecía un acontecimiento de gran importancia, sobre el cual teníamos poca información, y del que queríamos saber más. Creemos que es un tema que se trata poco en las asignaturas de historia ya que no está directamente relacionado con la política, es más bien un evento cultural. Con este blog pretendemos profundizar más en la evolución de la sociedad de comunicación catalana.
 
Hemos dividido el trabajo en seis grandes apartados. Cinco personas se han dedicado a contextualizar históricamente el evento: Ginebra Bricollé ha analizado la política, Helena Curulla se ha centrado en la sociedad, Miguel Ángel Gallardo se ha encargado de los aspectos tecnológicos, Adrián Marcos ha contemplado los aspectos económicos y Eric Mendo ha abarcado la cultura de la época. Gemma Gómez ha analizado el mismo evento de la Exposición Internacional, la historia de La Vanguardia y La Génesis de la Sociedad de Comunicación de Masas. 

Con intención de analizar la Exposición Internacional de 1929 y lo que supuso para la ciudad de Barcelona, hemos analizado el contexto histórico de Cataluña entre finales de siglo XIX y principios del XX. Para ello hemos centrado nuestra atención en los siguientes aspectos:

- Política
- Sociedad
- Economía
- Cultura
Tecnología
Hemos escogido La Vanguardia porque es el periódico que ofrece más recursos de búsqueda. Además es el que tiene más tirada y sigue vigente en la actualidad como de los más leídos. Lo hemos dividido en cuatro apartados: 


Hemos dividido la sección sobre la Exposición Internacional teniendo en cuenta la historia de su creación, la importancia de sus edificios y el legado que ha dejado en la ciudad de Barcelona.

- Economía
- Edificios (Pabellones y Palacios)

lunes, 1 de noviembre de 2010

La Vanguardia: Época de avance y renovación (1905-1936)

El 25 de octubre de 1905, el periódico se trasladó a la calle Pelayo, renovó su imprenta y contrató a conocidos periodistas del “Diario de Barcelona” que dieron más prestigio al diario y junto a otros méritos, lo convirtieron en el diario de mayor difusión de Cataluña y el primero  español en enviar corresponsales a París y Berlín.

Miquel de los Sants Oliver fue nombrado director en 1916 y luchó por alcanzar una carácter liberal y catalán e incorporó en sus páginas, las colaboraciones de los mejores escritores de la Generación del 98, mantuvo su cargo hasta 1920, cuando entró en la dirección un antiguo corresponsal en París, Gaziel Agustí Calvet.
Gaziel Agustí Calvet
Bajo su dirección, se hicieron importantes avances que hicieron que el diario aún creciese más y contase en 1931 con una tirada de 200.000 ejemplares, se produjo una renovación total de los talleres y se instaló un gabinete telegráfico en contacto con las principales capitales extranjeras, con la ayuda de Ramón Godó Lallana, que moriría en 1931 y sería sucedido por su hijo Carlos, y las mejoras técnicas y estructurales que introdujeron como la ampliación de la red de corresponsales en el extranjero, La vanguardia se consolidó como primer diario español y uno de los principales de Europa.

La Vanguardia: Guerra Civil y dictadura franquista (1936-1978)

Cuando estalló la guerra civil, el 19 de julio de 1936, Gaziel, director en aquel momento de La Vanguardia, se fue al extranjero y la Generalitat se hizo con el poder del diario, para convertirla en su principal órgano de expresión y más tarde en el de la República, en esta época ilustres figuras como la de Antonio Machado participarán de forma activa.
Con la entrada de Franco en el poder, los Godó recuperaron el control financiero, pero no la línea editorial, que a causa de la censura, estaba establecida por el Gobierno. El diario pasa a llamarse “La vanguardia española” y se impondrá como director al anticatalanista Luis de Galinsoga que practicó soviet el periodismo de denuncia personal. Sin embargo, el diario mantuvo su hegemonía en Cataluña y en la sección Internacional, será de las pocas pro aliadas de la prensa española durante la II Guerra Mundial. El periódico continuará destinando un amplio espacio a la cultura. En 1960, las presiones ejercidas desde Cataluña, obligan a sustituir a Galinsoga por Manuel Aznar, que diluyó la crisis y volvió el crédito del diario popular.
Lo sucedió Javier Echegarai, que asumió el mando en 1963 hasta 1966 y más tarde, Horacio Sáenz Guerrero, que en aquella difícil etapa de cierta transición política consiguió formar un diario plural y democrático. A partir de ese momento, comenzaron a colaborar prestigiosas personalidades como Antoni Tapies o Fabián Estapé.
El diario apoyó el cambio democrático, la instauración de la monarquía y el restablecimiento de la Generalitat y el 16 de agosto de 1978, recuperó su nombre original “La Vanguardia”.

La Vanguardia: Expansión e innovación tecnológica (1978-2010)

En 1981 La Vanguardia hizo un profundo cambio tecnológico impulsado que comportó la incorporación de los videoterminales por Javier Godó y ya se abandonó la tipografía realizada en plomo
En octubre de 1989, ya bajo la dirección de Juan Tapia, La Vanguardia culminó su innovación tecnológica y entró en una etapa de gran creatividad y constante mejora con un nuevo diseño y con una nueva rotativa en offset color. 
En 1995 se crea la edición digital, renovada en 2006, que permite entre otros servicios, consultar la hemeroteca del diario desde sus inicios hasta la actualidad.
En abril del 2000, José Antich sucedió a Juan Tapia en la dirección del diario, hecho que coincidió con la expansión del Grupo Godó. Antich reestructuró la redacción, renovó y amplió la red de corresponsales, introdujo temas semanales de debate entre diversos especialistas y incluyó en la edición del domingo un suplemento de economía, una guía de clasificados y se remodeló la Revista del Domingo.
En el año 2002 empezó a publicarse cada miércoles un suplemento Cultural.










En abril del 2004, La Vanguardia cambió de sede, se trasladó al número 477 de la Diagonal y renovó totalmente su material. Parte de los servicios auxiliares se trasladaron al edificio del Poblenou y en la calle Pelai se inauguró un punto de atención a los subscriptores y lectores.


En el año 2006, con la celebración de su 125 aniversario, el ayuntamiento de Barcelona le concedió la medalla de oro de la ciudad.
Por los medios técnicos, la tirada, los ingresos publicitarios y la capacidad informativa, La Vanguardia es considerado uno de los diarios más influyentes del estado español, con más difusión en Cataluña y uno de los más antiguos de España.

La Vanguardia: Relación con el contexto político nacional y internacional

Cuando nos fijamos con el contexto político-ideológico del periódico La Vanguardia desde finales del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX, podemos dividir entre la ideología política de los propietarios del periódico, la familia Godó y las ideologías de los directores ejecutivos del periódico. La Vanguardia apareció en un momento político-social donde el catalanismo pasó del plano sentimental y romántico a una realidad/alternativa política para reivindicar la cultura y hacer frente al turno de partidos.

La Vanguardia la fundaron Carles y Bartolomeu Godó dos empresarios que habían hecho dinero gracias al textil en Igualada. El periódico fue la respuesta al Diario de Barcelona. Empezó siendo un periódico, un órgano de expresión del partido Liberal ante la ideología conservadora que predicaba el Diario de Barcelona. Los hermanos Godó formaban parte de una familia bien estante y burguesa. El hijo de Carles Godó, Ramón Godó fue el sucesor. Ramón fue el encargado de convertir el periódico en el más leído. Implantó mejoras tecnológicas y desligó el periódico del partido liberal. Se convirtió en un periódico independiente, que no predicaba ninguna ideología abiertamente. Aun así, con los años de propiedad de Ramón Godó el periódico adoptó la ideología de su propietario. De esta manera se puede destacar su anti-catalanismo, su conservadurismo, su apoyo a las medidas proteccionistas y su carácter burgués. Relación con el Rey Alfonso XIII quien lo inviste y lo declara primer Conde de Godó. Con la muerte de Ramón Godó, lo sustituye su hijo Carles Godó como propietario de La Vanguardia. Carles Godó intentó mantener la ideología impuesta por su padre hasta que estalló la Guerra Civil.

La dirección del periódico sin embargo tenía una ideología bastante diferente a la de la familia Godó. En 1888 Modesto Sánchez Ortiz se hace cargo del periódico y empieza a dar prestigio al periódico con columnas de famosos escritores del renacimiento espiritual catalán. Además desvincula La Vanguardia de los vínculos con el Partido Liberal y se declara independiente de cualquier idea política. Más tarde Ramón Godó, el propietario, creó un triunvirato para dividir el poder del director. De esta manera conseguía que nunca dominara la ideología del director único. Formalmente, los tres presidentes fueron: Miquel dels Sants Oliver, Ezequiel Boixet y Alfred Opisso. A la práctica el director “único” era Miquel dels Sants Oliver. La ideología del director en funciones de La Vanguardia chocó enseguida con la de Ramón Godó. Los conflictos se acentuaron con el estallido de la Primera Guerra Mundial en Europa. Las creencias e ideologías de Miquel S. Oliver (aliadófilo y humanista) chocaban con la perspectiva germanófila de Godó. Un cuadrumvirato sustituyó a Oliver en la dirección del periódico. Los elegidos fueron: Manuel Rodriguez Codolà, Josep Escofet, Didac Priu y Gaziel. Éste último dirigió el periódico de 1919 a 1936. Gaziel era partidario del catalanismo político difundido en lengua castellana, planteamiento que chocaba con los novecentistas quienes se negaban a escribir en castellano y se quedaron en círculos muy cerrados.

Ramón Godó

Ramón Godó mantiene dos posturas/principios muy concretos en La Vanguardia que no se vulnerán hasta que es intervenido por la dictadura. Por un lado prohíbe hablar de toros en sus páginas. Esta medida fue una de las pocas que se mantuvo como consecuencia del auge del catalanismo en el periódico en 1888. La otra medida, mucho más polémica, era borrar el catalanismo político de la actualidad periodística. No se permitía publicar nada relacionado con La Lliga, Cambó, Prat de la Riba y la ideología que predicaban. Con esta medida chocaba con la intención de los directores del periódico que querían potenciar el catalanismo (aunque los escritos fueran en castellano).   

La Vanguardia fue y es un periódico de masas. Durante sus primeros años de vida era claramente destinado a una sociedad burguesa, conservadora, católica. Un periódico que se postulaba a favor de la industria, la banca, el comercio, el orden y la prosperidad privada y pública.

La Vanguardia se ha mantenido durante toda la historia y en ningún momento ha sido prohibida o secuestrada. Esto se debe a que ha sido lo suficientemente "inteligente" para ponerse del lado ganador. Aunque durante periodos autoritarios o con menos libertad, como durante la Dictadura de Primo de Rivera o la Dictadura de Franco, el periódico fue intervenido, como toda la prensa española, y pasó a ser un órgano más del gobierno, sin libertades y con manipulación de la información.

La Vanguardia: época de expansión económica

Un punto de inflexión en la economía del diario está en la Primera Guerra Mundial. El conflicto llevó al diario a enviar a corresponsales a Francia (París) y a Alemania. El corresponsal en Francia, Agustí Calvet "Gaziel", que debutó el 9 de diciembre de 1914, publicó 259 crónicas y reportajes mientras duraba el conflicto, que acabó el 11 de noviembre de 1918. Para La Vanguardia esto significó un salto adelante, porque algunos días llegaron a sobrepasar por primera vez los 100.000 ejemplares de tirada.
Eran días de expansión. De los casi 24.000 ejemplares de 1905 se había llegado en menos de una década a los 57.924, gracias al interés de los lectores en un diario que apostaba por la información de calidad en un conflicto tan grave como una guerra mundial. En el 1917 las ventas serían de casi 75.000 ejemplares. Al año siguiente las ventas bajaron  a unos 65.000 por la crisis del país, pero en 1919 se volvieron a recuperar.

La Vanguardia: La crisis de 1918

Desde que había comenzado la guerra en Europa, los precios en España subieron, entre el 1914 y el 1917, el 40%, mientras que los sueldos sólo lo hicieron un 10%.Esto provocó un clima de crisis socio-económico en la ciudad de Barcelona que afectó al diario directamente.
El 15 de enero de 1918 La Vanguardia doblaba el precio de venta del diario, de cinco a diez céntimos, por el aumento de las materias primas (papel y tintas).
El ambiente en la capital catalana era muy tenso y durante todo ese año se vivieron varias huelgas y atentados. Al año siguiente, después de la huelga de “La Canadenca” , los diarios de la ciudad estuvieron paralizados por la oposición de los trabajadores del Sindicato Único, artos de una información distorsionada que no les favorecía. Del 25 de marzo al 14 de abril de 1919 no salió a la venta ninguno de los 16 diarios que tenia la ciudad.
La patronal, molesta por las pérdidas económicas, adoptó medidas. La Vanguardia volvió a salir a la venta con un tono más conciliador. Pocos días después, el 1 de mayo de 1919, el diario volvió a recuperar el precio de antes, cinco céntimos en lugar de diez.

La Vanguardia: economía durante la Exposición Internacional


A finales de la década de 1920, coincidiendo con la organización de la Exposición Internacional de Barcelona, La Vanguardia experimentó cambios tecnológicos en su diseño e introdujo nuevas técnicas, como el rotograbado. Todo esto supuso una inversión económica para renovar la imagen del diario.
Durante los días de la Exposición el diario incorporaba una sección diaria sobre el tema.
Algunos colaboradores cobraban 250 pesetas por artículo, pero era un caso excepcional. Normalmente los mejores pagados cobraban entre 125 y 175 pesetas. También estaban los que no llegaban a las 50 pesetas.
En el año 1929 (novedad del rotograbado y Exposición Internacional de Barcelona) la tirada media del diario era de 177.785 ejemplares, y las ventas (101.960) superaban ya a las subscripciones (75.825).

La Vanguardia: su economía después de la Exposición Internacional

El 1 de febrero de 1931 La Vanguardia celebraba su cincuenta aniversario en un ambiente político incierto. La dictadura de Primo de Rivera había caído y la monarquía estaba débil. Unas elecciones se veían próximas. En un artículo de principios, La Vanguardia se definía a sí misma como “apolítica e informativa” e indicaba que había llegado a vender 200.000 ejemplares, pero esto no era cierto según fuentes de la misma empresa. Vendía 138.526, la mitad en quioscos y la otra mitad a los subscriptores.
La empresa de los Godó era un negocio saneado, con una facturación de cuatro millones y medio en materia de publicidad. El mismísimo director Josep Escofet definía a La Vanguardia como el diario de masas en el que se había convertido gracias a que “el público interviene tanto o más en su confección material que en la orientación de su espíritu”.

La Vanguardia: Innovación (I)

El periódico La Vanguardia, mostraba signos de modernidad desde sus primeros años, cuando apenas contaba con una docena de redacoters y medios técnicos escasos. Muestra de ello es que fue el primero dos ediciones diarias.

Completaban la portada un cuadro sobre de la información meteorológica, una serie de anuncios publicitarios y una guía de espectáculos del Teatro Principal y del Gran Teatro del Liceo.
En la tercera, cuarta, quinta y sexta página, la información dominante erade carácter local. 

La siguiente habla exclusivamente de los espectáculos del día; la ocho de la situación económica y la nueve y le diez estaban dedicadas a los comentarios de los diversos corresponsales ubicados en Madrid o en distintas capitales extranjeras. 

En lo que al diseño se refiere, las primeras ediciones eran bastante sencillas. Los artículos  aparecían escritos en una única columna y la letra era considerablemente grande. No existían titulares destacados, se utilizaban las simples mayúsculas remarcadas con negrita precedidas de largas barras separadoras para diferenciar los temas de los que se hablaba. Los anuncios publicitarios, en cambio, estaban mucho más elaborados y poseían una mayor variedad de tipos y tamaños de letra.
La austeridad en el diseño cambió progresivamente con la mejora y el avance de los medios técnicos. 
Constaba de 24 páginas en tamaño cuarto (unos 203 X 131milímetros). En la portada aparecía el nombre del diario en letras destacadas sobre dos pequeñas "aclaraciones". "diario político y de avisos y noticias", haciendo referencia al marcado carácter ideológico del periódico, junto a la frase: "órgano del partido constitucional de la provincia".
Completaban la portada un cuadro sobre de la información meteorológica, una serie de anuncios publicitarios y una guía de espectáculos del Teatro Principal y del Gran Teatro del Liceo.
En la misma tercera, cuarta, quinta y sexta páginas, la información dominante era la de carácter local barcelonés. La siguiente nos hablaba exclusivamente de los espectáculos del día, la ocho de la situación económica y la nueve y le diez estaban dedicadas a los comentarios de los diversos corresponsales ubicados en Madrid o en distintas capitales extranjeras. En lo que al diseño se refiere, el primer número y los que lo siguieron eran bastante sencillos. Los artículos del diario aparecían escritos a una única columna y la letra era considerablemente grande. No existían titulares destacados sino que se utilizaban las simples mayúsculas remarcadas con negrita precedidas de largas barras separadoras para diferenciar los temas de los que se hablaba. Los anuncios publicitarios, en cambio, estaban mucho más elaborados y poseían una mayor variedad de tipos y tamaños de letra. Pero esta austeridad en el diseño iba a cambiar progresivamente con la mejora y el avance de los medios técnicos.

La Vanguardia: Innovación (II)

El 1 de enero de 1888, coincidiendo con la Exposición Universal de Barcelona, el periódico duplica su formato (pasa a los 440 X 290 milímetros) y empieza a publicar sus textos a cuatro columnas, introduciendo la edición de mañana y tarde.
Modesto Sánchez Ortiz, un reconocido periodista andaluz encargado por entonces de la dirección de "La Vanguardia", fue el responsable de esta emancipación y de la transformación del formato que hasta el momento se había utilizado. Este importante director se introdujo, además, en los círculos intelectuales y artísticos de Barcelona, abriendo el diario a los jóvenes pintores y escritores que presentaban a la sociedad catalana. En el año 1900, "La Vanguardia" publicaba la primera crítica de una obra de Pablo Picaso, por aquel entonces un joven desconocido pintor.

La incorporación al diario de todos estos nuevos talentos coincide en el tiempo con nuevas mejoras técnicas y estilísticas para la rotativa. La antigua cabecera triste con letras de palo fue substituida por la actual, creada por un especialista francés, desertor de la Gran Guerra que estuvo refugiado en Barcelona, su normbre era Franz Schuwer y optó por "una letra romana clásica, derivada del famoso alfabeto de la columna erigida por el emperador trajano en Roma, cuya belleza y claridad la han transformado en el prototipo perfecto de toda la tipografía occidental".


Lo que no cambió estos años en el diario fue su idilio con las esquelas funerarias. El rotativo siempre estaba encabezado por paginas de esquelas funerarias, a veces incluso diez paginas. Defendida esta practica en un articulo de la época de Horacio Sáenz Guerrero "Las esquelas funerarias son exactamente lo mismo que los Tortells de Sant Jaume manifestaciones distintas, una luctuosa y otra gastronómica, de una misma inexpugnable idiosincrasia local".


Con la intención de ordenar mejor el diario que hasta mediados de los años 20 era feo a la vista se organizaron mejor las secciones. Se mantuviero las esquelas en las primeras paginas con anuncios publicitarios que ya reclamaban un espacio preferente. Las secciones en el año 27 eran: artículos de forma destacada desde las primeras paginas de información con el destacado de Emilio Sánchez Pastor, la información local con títulos propios no como antes que salían sin identificar, el Fulletó, las gacetillas, la Vida Religiosa, la Vida Deportiva, la vida cinematográfica, donde ya se podían ver algunas fotos, la Sección Comercial, con datos de la bolsa, la información regional, la Información extranjera, las Colaboraciones, La vida marítima y los anuncios económicos. Cabe destacar que durante la exposición universal el diario salia cada día con una sección especial dedicada al tema, también con fotos destacadas. La euforia de la exposición decidiría a La Vanguardia a crear unas paginas especiales con huecobragado que como ya hemos dicho antes permitia ver mejor las fotos. Empezó con nueve paginas y con una foto de portada del rey Alfonso XIII, en la segunda pagina aparecían fotos de las autoridades de la época; El dictador, el alcade barón de Viver, el capitán general Barrera, el governador Milán del Bosch y el presidente de la Diputació. Otras paginas mostraban noticias gráficas de la ciudad. Desde ese momento se contó con la colaboración de reporteros gráficos como Brangulí, Josep Gaspar, Joan Maymó, Agusti Centelles, Josep Maria Segarra o Adolfo Mas.


Más adelante otros colaboradores pasaron a formar parte de la platilla del diario como Carlos Esplà que escribía desde París o Augusto Assía que lo hacia desde Berlín.
La tirada del diario durante la exposición Universal era de 122.278 ejemplares.
Se implantó en la La Vanguardia la técnica del retrograbado tirandolo separadamente de la tipografia -lo que permitia una calidad en las imágenes nunca vista en la prensa española.-que acoplándolas luego a las respectivas bobinas con un mecanismo muy ingenioso traído expresamente de Plauen. Se adquirieron nuevas rotativas de impresión en Alemania y en Suiza. La redacción fue dotada con teletipos para recibir la información nacional e internacional de las mejores agencias de noticias del mundo. De hecho la Vanguardia tubo durante algún tiempo en exclusiva el servicio de la prestigiosa United Press.

Exposición Internacional de 1929: Ideas y Propuestas

La Exposición Internacional de Barcelona de 1929 supuso una proyección de la ciudad al exterior y un gran avance, desde el punto de vista cultural, económico, ideológico, urbanístico, tecnológico y arquitectónico.

La idea de celebrar en Barcelona una segunda exposición Internacional fue posible gracias a la Mancomunitat.

En 1905, el arquitecto Josep Puig y Cadafalch publicó un artículo en "La Veu de Catalunya" donde solicitaba el voto para el Partido de la Lliga Regionalista y reclamaba una nueva Barcelona, que fuera llevada a la modernidad mediante una Exposición de carácter internacional.


El proyecto recibió el respaldo del Fomento del Trabajo Nacional y especialmente de Francesc d´Assís Mas, que se encargó de las negociaciones con los organismos implicados.

Entre 1913 y 1914, poco antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, se decidió la organización de una nueva exposición, que se celebraría en 1917 y se denominaría “Exposición de Industrias Eléctricas” por su importancia en el progreso económico de Cataluña.

Debido a los estragos de la Gran Guerra, que hundieron económicamente a la mayoría de países de la Exposición, su inauguración se retrasó. Este aplazamiento no seria el primero, ya que en 1923 el cambio de gobierno comportó un cambio en la organización, decidiéndose finalmente en el 1925 que la exposición tendría lugar el 1929, celebrándose conjuntamente con la Iberoamericana de Sevilla. La denominación de “Exposición de Industrias Eléctricas” no tenía sentido en los años veinte, por lo que pasaría a denominarse EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DE BARCELONA.

Este cambio de nombre supuso una revisión del proyecto, que se aprobaría por el Consejo de Ministros, confiriéndole el carácter internacional y organizándose en tres bloques: El industrial, el de deportes y el del Arte en España.
  
Una vez aprobada la Exposición Internacional de Barcelona, se propusieron diversos lugares para su celebración:

1. El Gran Bosque, cerca del río Besós.
2. La plaza de las Glorias Catalanas.
3. Una solución mixta entre las dos primeras, unidas por una gran avenida.
4. La Ciudadela, donde ya se celebró la Exposición Internacional de 1888.
5. La barriada de Galvany, por encima de la avenida Diagonal.
6. Montjuïc.

Finalmente, en 1914, se eligió la montaña de Montjuïc como lugar para su celebración y fue declarado espacio de utilidad pública.

La elección del emplazamiento generó mucha polémica, entre otras cosas porque la topografía de la montaña de Montjuïc no era la más conveniente y se contradecía el Plan Jaussely, que potenciaba la zona de la plaza de las Glorias Catalanas, un emplazamiento llano y, en principio más apropiado para la Exposición.

Exposición Internacional de 1929: Construcción

A pesar del interés en el proyecto, su materialización fue lenta y se retrasó varios años, Incluso en el momento de su inauguración, algunos de los puntos más significativos, como la Fuente de la Plaza España, no se habían acabado.

En 1915 se presentó un primer anteproyecto dividido en tres proyectos más concretos, cada uno encargado a un equipo de arquitectos.


Se diferencian dos fases en su construcción: 1917-1923 y 1927-1929.

-1917-1923: Fase en que las obras fueron más rápidas. Se produce el ajardinamiento de diversas fincas de la de Montjuïc a cargo Jean-Claude Nicolas Forestier, que con la colaboración de Nicolau Maria Rubió i Tudirí; realizaron un conjunto mediterráneo, de gusto clasicista, combinando los jardines con la construcción de pérgolas y terrazas. También se construyen los
Palacios de Alfonso XIII, de Victoria Eugenia y la Urbanización de Miramar.

Urbanización Miramar

Con la
dictadura de Primo de Rivera en 1923, las obras se pararon, reemprendiéndose a inicios de 1926.

- 1927-1929: Se construyeron los restantes palacios y pabellones donde se evidenció una gran variedad estilística en los edificios, algunos fieles al
Noucentisme, otros recurrentes a tendencias historicistas y eclécticas, con especial influencia del barroco español. Pese a esta diversidad, en todas las construcciones existía un sentido de monumentalidad y grandilocuencia. En cambio, en los pabellones privados y de la Sección Internacional se encontraban soluciones más avanzadas, principalmente el Art Decó y el Racionalismo.
Construcción Plaza España









Exposición Internacional: Inauguración


El 19 de mayo de 1929 la exposición se inauguraba oficialmente con una superficie de 118 hectáreas y un coste total de 130 millones de pesetas.

La inauguración tuvo lugar en el Salón Oval del Palacio Nacional, fue presidida por el rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia y contó con la asistencia del presidente Miguel Primo de Rivera, y de personalidades del mundo de la política, la economía y la cultura catalanas.

video



Exposición Internacional: Legado

En 1930 se procedió a la demolición de los pabellones y de parte de los palacios. A pesar de ello algunos de los elementos de la exposición se conservaron, destinándolos a usos culturales o lúdicos:

- Palacio Nacional, desde 1934 acoge el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

- Palacio de las Artes Gráficas, readaptado en Museo de Arqueología de Cataluña.


- Palacio de la Agricultura, que fue destinado a Mercat de les Flors e instalaciones deportivas.
-Pabellones de la Metalurgia, Comunicaciones y Transportes, Textil, Alfonso XIII y Victoria Eugenia convertidos en pabellones de la Feria de Muestra de Barcelona.

- Palacio Real, actualmente residencia de la familia real en sus visitas oficiales a la ciudad o a Cataluña.
- Pueblo Español, obra de Ramon Reventós y Francesc Folguera, es un pequeño recinto que recoge reproducciones de distintos escenarios del territorio nacional

-Teatro Griego, debido al ajardinamiento de la Montaña de Montjuic.

- Estadio Olímpico, en lo alto de la montaña, fue obra de Pere Domènech i Roura, estaba dentro de la sección dedicada a deportes y tenía una superficie de 66.075 m2 y una capacidad para 62.000 personas.

- Fuentes, jardines, cascadas y escaleras. 


Perspectiva política de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929

La Exposición Universal de 1929 empezó siendo una exaltación de la cultura Catalana con la intención de darla a conocer mundialmente, siendo una propuesta de la Mancomunidad de Cataluña; y acabó convirtiéndose en un instrumento, un motor económico para el gobierno de Primo de Rivera. Además con la Exposición el dictador consiguió el apoyo y la simpatía de la alta burguesía catalana. 

Para profundizar en la situación política que originó la Exposición habrá que hacer un análisis en la génesis del evento, la idea del catalanismo burgués que gobernaba a principios de siglo XX de la mano de Puig i Cadafalch. Esa Exposición, que se impulsó por parte de la Mancomunidad de Cataluña, fue cambiando a lo largo de los años, producto de los conflictos sociales, políticos y económicos del momento. La Exposición se convirtió en un proyecto maldito, con multitud de problemas y cambios. Tuvo una evolución parecida al catalanismo político conservador; empezó siendo un arma para dar a conocer Cataluña que poco a poco se fue apagando a medida que iba corriendo peligro la seguridad de la burguesía catalana.

La culminación del proyecto y su inauguración al público fue de la mano de Primo de Rivera, dictador anti-catalanista. Primo de Rivera borró todo el significado catalanista de la Exposición en su génesis y la convirtió en un evento popular para intentar mantener a flote la economía española.

La Exposición según la Mancomunidad de Cataluña

La idea de hacer una exposición parecida a la que los padres del catalanismo cultural habían hecho en 1888 en la misma ciudad condal fue de La Mancomunidad. La Mancomunidad era el órgano que en ese momento gobernaba Cataluña. 

La Mancomunidad de Cataluña fue el resultado de unas negociaciones entre el gobierno español y La Lliga Regionalista para conseguir un mínimo autogobierno catalán. 

La Mancomunidad de Catalunya apareció el seis de Abril de 1914 y fue una institución que tenía las funciones de autogestión, administrativas de las cuatro provincias catalanas. Según su estatuto, la Mancomunidad por una Asamblea General de 96 diputados de las cuatro provincias catalanas. El presidente de la Diputación Provincial de Barcelona era el presidente del órgano de autogestión. La Mancomunidad de Cataluña poseía un Consejo permanente con las consejerías como caminos, cultura, sanidad, política social y hacienda entre otras.

La Mancomunidad de Cataluña mejoró las infraestructuras en territorio catalán. Durante los años de gobierno se diseñaron carreteras, se mejoró la red de telefonía y correos y se creó el Plan de Acción Agraria. También potenció la cultura con la creación de Bibliotecas públicas e impulsó el Instituto de Estudios Catalanes donde Pompeu Fabra estableció la normativa del catalán. Además también apoyo una renovación pedagógica que apostaba por unos estudios más prácticos y útiles.

Los integrantes de la Mancomunidad fueron principalmente miembros de la Lliga Regionalista, partido de carácter conservador, burgués y catalanista. La Mancomunidad de Catalunya hizo mejoras en las infraestructuras y potenció la lengua y la cultura catalana. Además fue la encargada de organizar la Exposición Internacional de 1929 en Barcelona. Después del éxito de la Exposición Universal de 1888, el catalanismo político quiso un evento de características similares. Con la dictadura de Primo de Rivera, sus funciones fueron abolidas. Tuvo 3 presidentes: Enric Prat de la Riba, Josep Puig i Cadafalch y Alfons Sala quien disuelve la Mancomunidad ayudando a Primo de Rivera. 

Prat de la Riba, Puig i Cadafalch y Francesc Cambó creían que el catalanismo era imprescindible para modernizar Cataluña. Veían en la cultura y culturalización catalana una arma política. La génesis de la Exposición, la idea de su creación afirma esta teoría. La Mancomunidad de Cataluña y la Lliga Regionalista empezó en 1905 cuando Puig i Cadafalch llevó a cabo el Plan de Enlaces diseñado por León Jaussely. El Plan de Enlaces no era otra cosa que una manera de modernizar la ciudad y continuar y ampliar las reformas del Pla Cerdà. El Plan de Enlaces se acabaría convirtiendo en una gran Exposición de carácter internacional. La Mancomunidad de Cataluña quiso convertir la Exposición en la apoteosis, la culminación del primer período de resurgimiento político y cultural de Cataluña después de su inicio con la anterior exposición. La Exposición era un espejo político, cultural y social en el que los políticos querían dar a conocer Cataluña  como testimonio de la reconstrucción nacional interna preparada para la futura acción iberista e imperialista, es decir extender el sentimiento cultural catalán más allá de las tierras catalanoparlantes. Culminaba la idea de Prat de la Riba de llevar el catalanismo a todas partes.

Problemas políticos ante el desarrollo de la Exposición

La exposición quería ser la culminación del catalanismo impuesto por La Mancomunidad Catalana, el aparador al mundo de su trabajo de culturización y catalanización. Pero, ¿Por qué acabó convirtiéndose en un motor económico para la dictadura de Primo de Rivera? ¿Cómo perdió ese catalanismo que la definía desde su génesis?

La Exposición tuvo retrasos en los terminios de construcción de los edificios, hubo un cambio de localización (en un principio se pensó en la zona del Besos). Pero los conflictos político-sociales del momento también contribuyeron en los retrasos que sufrió la Exposición. 

El motivo principal fueron los problemas que se sucedieron para llevar a cabo la exposición, el cambio de localizaciones, y los constantes retrasos que tuvieron, estaba prevista para 1923, pero la irrupción de la dictadura la atrasó hasta 1929. Además la exposición siempre fue un evento cambiante. Se ideó como culminación del plan de enlaces y renovación de la ciudad de Barcelona y sus relaciones con el resto de Cataluña, esta idea acabó evolucionando hasta convertirse en un evento de características universales, una exaltación al arte.

El primer tercio del siglo XX, fue un período muy turbulento en todo el mundo y Cataluña se mostró como unos de los territorios más conflictivos. A diferencia del resto de España, Cataluña ya vivía una sociedad industrializada, una sociedad más polarizada que luchaba por sus derechos contra el poder. El poder lo ocupaban los propios empresarios que mediante el partido de La Lliga Regionalista y la Mancomunidad de Cataluña lo administraban favoreciendo sus intereses. Durante el primer tercio de s.XX Cataluña vivió dos grandes conflictos que llevaron consecuencias en todos los ámbitos: La Semana Trágica y La Vaga de la Canadenca.

Se conoce como Semana Trágica a los hechos que sucedieron en Barcelona en 1909 entre el 25 de Julio y el 2 de Agosto. El detonante de las revueltas fue la movilización de las tropas reservistas para enviarlas a la guerra de Marruecos. Fue una revuelta proletaria contra la burguesía industrial y la iglesia. La revuelta fue reducida con facilidad con el ejército pues no había líder ni organización.

La Vaga de la Canadenca (1919) fue una huelga de los trabajadores de La Canadenca, la empresa encargada de iluminar Barcelon. La  manifestación que  duró mes y medio provocó el caos en la capital catalana. La vaga fue convocada por la CNT y pedía un aumento del salario base y una jornada laboral de 8 horas. Los industriales catalanes (votantes de La Lliga) se vieron desbordados y pidieron ayuda al gobierno español. El ejército erradicó la vaga y ese fue el principio de conflictos continuos entre obreros y patronal. Unos conflictos que siempre se solucionaban con la declaración de Estado de Guerra por parte del gobierno español y la pérdida de derechos del pueblo catalán y todo aquel que intentara luchar por sus derechos.

Estos dos conflictos se solucionaron de la misma manera, pidiendo ayuda al ejército español. De esta manera, la Mancomunidad y La Lliga quedaron en evidencia. Preferían perder el elemento catalanista que el poder, y es que como burgueses industriales no podían permitir que el proletariado consiguiera poder. Estos conflictos provocaron que el desarrollo de la Exposición Internacional celebrada el 29 quedara en un segundo plano.
Además, la Mancomunidad y la Lliga tuvieron que hacer frente a la oposición. La oposición constaba de partidos obreristas como el partido republicano de Lerroux, y por el catalanismo republicano (encabezado por ERC liderado por Macià y Companys) y proletario que aumentaba en popularidad contra el creciente desprestigio del gobierno.

Todos estos problemas y conflictos provocaron que el catalanismo político conservador quedara contra las cuerdas. Si intentaba hacer frente a toda la oposición sindical, obrera y republicana lo más probable era que perdieran. Por ese motivo a cambio de mantener el poder, renunciaron progresivamente el factor catalanista característico y empezaron a simpatizar más y más con el gobierno español (con el que siempre habían tenido relación, en los últimos años simplemente se acentuó). El ejemplo extremo es Francesc Cambó, quien con la llegada del dictador Primo de Rivera, lejos de mostrarse contrario con su política anti-catalanista diciendo: “Cataluña tiene que reconocer que la dictadura de Primo de Rivera fue creada y engendrada por la propia Cataluña”.

Basándonos en este razonamiento podemos entender la evolución de la política catalana que estaba al poder y de la mancomunidad. Este cambio radical sobre el concepto catalanista es muy parecido y funciona de forma paralela en la preparación de la Exposición Internacional celebrada finalmente en 1929. El evento empezó siguiendo los ideales catalanistas que hicieron grande la exposición de 1888 y acabó siendo un proyecto sin rumbo que perdió toda la simbología catalana convirtiéndolo en un evento económico-cultural y festivo.

La Exposición según Primo de Rivera

La Exposición que se inauguró el 20 de mayo de 1929 poco tenía que ver con su génesis. A través de unos años turbulentos había cambiado de localización y también de ideología. Las crecientes revueltas de los obreros y la poca capacidad de solucionar los problemas que mostraron los burgueses catalanistas y el gobierno de la Mancomunidad de Cataluña fueron dos claves fundamentales que provocaron el Golpe de Estado de Primo de Rivera. Una vez al poder Primo de Rivera borró el catalán y su cultura de los eventos institucionales relegándolo en ámbitos privados y borrando todo el trabajo hecho por la Mancomunidad.

El día de la inauguración de la Exposición Alfonso XIII y Primo de Rivera fueron los que salieron en la foto. ¿Pero fueron los verdaderos artífices? No, podemos afirmar que fueron oportunistas. Después de llegar al poder por la fuerza, Primo de Rivera tuvo que replantear la situación y decidió usar la Exposición como espejo, pero a diferencia de la Mancomunidad, el dictador quitó todo el rastro que pudo de todo tipo de catalanismo patente en ella y pretendió esconder su pobre gestión económica con exceso de medidas proteccionistas con un evento de grandes proporciones como fue la Exposición Internacional de 1929.

El significado y las connotaciones políticas del día de la inauguración de la exposición está muy bien plasmado en las páginas de información de La Vanguardia, las cuales se dedica exclusivamente a nombrar una larga lista de nombres poderosos la mayoría de ellos empresarios, además del rey y el gobernador español Primo de Rivera.

Este cambio radical de las connotaciones políticas es muy sencillo de entender si nos ponemos en el sitio de los burgueses catalanistas de la época. Los miembros y simpatizantes de la Lliga y la Mancomunidad proclamaban y usaban el catalanismo como arma política para darse a conocer; pero por encima de políticos y/o catalanistas eran burgueses y como burgueses industriales su principal objetivo era mantener sus fábricas a máximo rendimiento y evitar problemas obreros. Ante la imposibilidad de solucionarlo ellos, y con la llegada por la fuerza de Primo de Rivera que resolvió por la fuerza los conflictos, ellos aceptaron “el pacto” a cambio de dejar a un lado su política catalanista. Además el dictador con una fuerte política económica proteccionista favorecía sus industrias. 
De esta manera, la Exposición de 1929, que ya había perdido gran fuerza catalanista debido a los conflictos sociales que provocaron que se quedara en un segundo plano durante su preparación, perdió toda connotación política (catalanista) para acabar convirtiéndose en un evento económico que mostraba la magnificencia de Barcelona como ciudad y la buena gestión de Primo de Rivera. Noción falsa que acabaría desencadenando una fuerte crisis económica pues la Exposición se saldó con grandes pérdidas.

sábado, 30 de octubre de 2010

Exposición Internacional: Construcciones para la Ciudad

Plaza España

Era el espacio introductorio de la exposición. Fue proyectada por Ildefons Cerdà y construida por Josep Puig i Cadafalch, Guillem Busquets y Antoni Darder.



Crea un conjunto monumental circular en torno a un hemiciclo formado por una columnata de estilo barroco. En el centro destaca la fuente de grandes proporciones en forma de hemiciclo, con una gran ornamentación escultórica, obra de Miquel Blay y los hermanos Miquel y Llucià Oslé, que representa de forma alegórica al Estado Español, además de diversas figuras escultóricas que representan figuras importantes de la historia de España (Los Reyes Católicos) o Cataluña (Ramon Llull) y de grandes artistas (Miguel de Cervantes).
En su entrada se situaron dos altas torres en forma de "campaniles" inspiradas en las de la plaza de San Marcos de Venecia.

Alrededor de la plaza se construyeron los cuatro grandes hoteles destinados a acoger a los visitantes, de los que actualmente solo queda uno, que es utilizado como escuela y sede del Instituto Municipal de Educación.

Fuente Mágica de Montjuïc
 
Fuente construida por Carles Buigas, donde, hasta un año antes, había cuatro columnas que simbolizaban el catalanismo, al pie del monte y se extendía hasta el final de la misma Plaza de España.


Su forma es elipsoidal y la forman tres estanques, varias cascadas y cuenta con más de 30 juegos de agua que combinan cinco colores (amarillo, azul, verde, rojo y blanco).
Se ha convertido en uno de los emblemas más populares de la ciudad, y hoy día sigue asombrando con grandes combinaciones de luces i colores en grandes eventos (como las fiestas de la Mercè). 


Exposición Internacional: Edificios Oficiales (I)

Palacio Nacional, Eugenio Cendoya i Enric Catà

Edificio más importante y de mayor envergadura de la Exposición, con una superficie de 32000m2, fue construido bajo la supervisión de Pere Domènech i Roure.
Se caracterizaba por su estilo clasicista inspirado en el Renacimiento Español y su decoración escultórica y pictórica que respondía plenamente a los criterios Noucentistas.


En el salón oval del palacio tuvo lugar la ceremonia de inauguración de la Exposición, presidida por el rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia
Fue la sede de “El Arte en España”, expuso más de 5.000 obras de todo el territorio, entre las que destacaban obras d’ Enric Casanovas y Josep Llimona.
Destaca su gran cúpula central. Tiene cascadas y surtidores en una escalinata, obra de Carles Buigas, y tres grandes proyectores que actualmente siguen funcionando y que escribían el nombre de la ciudad en el cielo con luces.
Desde 1934 se aloja en él el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).


Palacio de Comunicaciones y Transportes, Félix de Azua y Adolf Florensa


Edificación de estilo neoclásico que sigue la línea arquitectónica francesa. Era uno de los edificios más grandes de la Exposición (16000 m2) y actualmente forma parte de la Feria de Muestras de Barcelona.
La fachada estaba resuelta según los esquemas académicos franceses de la época, con un claro predominio de cánones monumentalistas. En ella destacaba una fachada en forma de arco de triunfo.

Palacio del Vestido, Josep Maria Pujol y Andrés Calzada

Construcción de 6500m2, inicialmente fue llamado Palacio de la Pedagogía, Higiene e Instituciones Sociales, actualmente también forma parte de la Feria de Muestras de Barcelona.
Como muchos de los edificios de la exposición, el palacio se articula en base a la forma de hemiciclo de la Plaza España, y en él destaca una gran cúpula de estilo oriental. 


Palacio de Proyecciones, Eusebi Bona y Francisco Aznar
Edificio de dos plantas que contaba con una sala de espectáculos, una cabina para la proyección de películas en la primera, y varias salas de exposiciones en la segunda. La fachada del edificio estaba hecha al estilo clásico y monumental, con un conjunto escultórico de piedra artificial encargado a Joan Pueyo y formado por cuatro grupos de cariátides, cuatro grupos de esfinges, y dos fuentes complementarias.
El edificio fue derribado tras la Exposición y en su lugar actualmente encontramos el Palacio de Congresos.

Palacios de Alfonso XIII y de Victoria Eugenia, Josep Puig i Cadafalch y Guillem Busquets


Edificios con una disposición totalmente simétrica. Sus plantas se plantean a partir de una retícula integrada por módulos cuadradangulares, sobre los que se disponen columnas como elementos de sustentación y de carga de la cubierta.
La fachada está inspirada en el barroco catalán, donde destacan cuatro torres rectangulares por edificio acabadas en pináculos de forma piramidal y decoraciones con motivos vegetales.
Los palacios inicialmente fueron denominados de la Arquitectura y del Arte Moderno.


El Palacio de Alfonso XIII estuvo dedicado a la construcción, mientras que el de Victoria Eugenia se centró en países que no contaban con un espacio propio, es decir, Finlandia, Austria, Suiza i Checoslovaquia.
Igual que otros edificios, ambos forman parte en la actualidad de la Feria de Muestras de Barcelona. 

Palacio de las Artes Gráficas, Raimon Duran i Reynals y Pelai Martínez


Edificio de estilo novecentista y con elementos típicos del Renacimiento italiano.
Estaba dedicado a las artes gráficas, sobretodo a la impresión de libros.

Como muchos de los edificios, presenta una cúpula superior sostenida sobre un tambor, y destaca sobretodo el expositor alemán, de nuevo obra de Mies Van der Rohe, compuesto por numerosas vitrinas geométricas.
Actualmente alberga el Museo de Arqueología de Cataluña.

Palacio de la Agricultura, Josep Maria Ribas i Casas y Manuel Maria Mayor

El palacio era uno de las construcciones más grandes de la exposición. Se articulaba alrededor de un patio central y presentaba cinco naves rectangulares y dos galerías portificadas. Cuenta con varias torres octogonales y arquerías triples.
Presenta influencias del Renacimiento italiano, y las fachadas están recubiertas de estuco y cerámica.
En la actualidad es conocido como el Mercat de les Flors y lo ocupa la Ciudad del Teatro (Institut del Teatre, Fundació Teatre Lliure, Teatre Municipal Mercal de les Flors, Teatre Fabià Puigserver).



Pabellón de Barcelona, Josep Goday



Edificio de línea Noucentista que contenía la representación oficial de la ciudad. Estaba construido con acero, hormigón y piedra extraída directamente de la montaña de Montjuic.
Su fachada, al estilo clásico, intenta dar una ilusión óptica de tres cuerpos interiores.
También cuenta con esculturas de Frederic Mares y Eusebi Arnau.
Actualmente, junto al Palacio de La Prensa, es sede de la Guardia Urbana. de Barcelona.


Casa de la Prensa, Pere Domènech i Roura


El edificio estuvo dedicado a las revistas y periódicos de la época en la ciudad.
Es de marcado carácter historicista, debido a la combinación de conceptos estéticos diferentes i de elementos arquitectónicos neomudéjar, neogóticos y neorrománicos. Además, contiene elementos de corte modernista, como el uso de ladrillos, hierro y cerámica.
En él destaca su torre que enfatiza el cuerpo principal de acceso.
Actualmente comparte la sede de la Guardia Urbana de Barcelona con el Pabellón de Barcelona.